por Ricardo Monreal
Cinco razones por las que AMLO ganó el debate y avanzó rumbo a la Presidencia de la República.
1) Ganó el debate del debate: con la debida anticipación, supo despertar el interés de un amplio sector de ciudadanos, al señalar las limitaciones de audiencia y la rigidez del formato de este primer encuentro público entre los cuatro candidatos a la presidencia. Todos ellos terminaron reconociendo la falta de tiempo y la estrechez del ejercicio, es decir, terminaron dándole la razón a López Obrador.
2) Tuvo más rating el debate que el partido de futbol: Se apostó alto a que el debate no se viera, a que fuera desplazado y arrinconado por programas de mayor audiencia. Hubo un referente, un bis a bis, un cara a cara: el partido de futbol monarcas-tigres versus el debate presidencial. Ganó éste: 23.5 contra 13.5, según Ibope AGB de México. Pero no sólo ganó el debate al futbol en la televisión. En tres cadenas nacionales de radio, las audiencias estuvieron por encima de los alicaídos programas radiofónicos dominicales, incluida la “hora nacional”, famosa por unificar a los radioescuchas (todos apagan su radio a las 10 de la noche cada domingo). Y en las redes sociales, el debate fue seguido y comentado en línea, generando varios “trending topics”. Por vez primera en la historia de estas transmisiones, la televisión tuvo dos competidores reales en el manejo de la audiencia, uno fue la radio y, el otro, las redes sociales (Twitter y Facebook especialmente). El vacío que buscó crear la televisión fue rápidamente cubierto por los medios alternativos y emergentes de comunicación. Este es otro triunfo de AMLO.
3) Audiencias de los debates: Se han realizado y transmitido debates presidenciales en1994, 2000, 2006 y 2012. A reserva de verificar las cifras, el primero de ellos tuvo una audiencia de 25 millones de televidentes, habría sido el más visto. En el 2000, el promedio de los dos debates presidenciales fue de 20 millones de televidentes. Hace seis años, el promedio de audiencia de los dos debates fue de 15 millones de personas. El debate del pasado domingo (primero de dos), habría tenido poco más de 10 millones de espectadores (23.5 por 440 mil televidentes). Falta por conocer la audiencia del segundo a fin de obtener el promedio del 2012. Si bien la audiencia de los debates por televisión tendería ir a la baja, en este año habrá que sumar la audiencia de la radio y de las redes sociales, que bien podrían duplicar a la primera. Es decir, la audiencia combinada de televisión, radio y redes podría ser equivalente a la de 1994 y 2000. De esta forma, apostar a la audiencia de los medios alternativos y emergentes de comunicación será determinante para el debate y posdebate del próximo mes. En esta apuesta, AMLO lleva la mano.
4) Ganadores del debate: “En seis mediciones llevadas a cabo por distintos medios de información (todos con metodologías y alcances distintos) en tres de ellas el triunfador fue Gabriel Quadri del Panal, en dos López Obrador y en una Peña Nieto. Destaca que en ninguna de estas mediciones obtiene el triunfo la panista Vázquez Mota” (Rubén Martín, El Economista). Hace un año, por estas fechas, las encuestas registraban por primera vez que AMLO empezaba a bajar sus negativos y era considerado el mejor candidato para encabezar a las izquierdas. Sin embargo, se le ubicaba en tercer lugar frente al PRI y al PAN. El debate del pasado domingo fue un punto de quiebre en estas tendencias: de acuerdo a nuestras mediciones, además de consolidar sus positivos, López Obrador salió con cinco puntos más a su favor, lo que permite ubicarlo nítidamente en la segunda posición general. Quadri habría avanzado un punto porcentual en las preferencias, mientras que EPN bajó cinco y JVM cuatro. Claramente, el primer debate impulsó a AMLO y a Quadri; no puede afirmarse lo mismo en el caso de las otras dos opciones.
5) Rompiendo percepciones: el primer debate logró romper dos percepciones dominantes que obstruían el despunte de la izquierda: la inevitabilidad del regreso del PRI, por un lado, y que la disputa final sería sólo entre dos opciones de derecha, PRI y PAN (el bipartidismo conservador), por el otro. Hoy el electorado mexicano tiene más claro de que se trata realmente la próxima elección: del regreso a un pasado de corrupción e impunidad con el PRI; del continuismo de la violencia y la inseguridad con el PAN; o de un cambio verdadero en el futuro inmediato con el candidato de las izquierdas. Si esta triple disyuntiva se consolida en el próximo debate y en las próximas semanas, AMLO no sólo habrá avanzado un trecho más rumbo a la Presidencia, sino que estará en condiciones reales de obtener la victoria y cambiar el curso de la historia de este país.
ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mx
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